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Sonidos simultáneos
El oído humano capta primero los extremos de un acorde, no las voces del medio.
Acordes mayores y menores
Entre un acorde mayor y uno menor cambia una sola nota, la del medio.
Mayores y menores: refuerzo
El oído para acordes mayores y menores se entrena repitiendo la comparación, no de una sola vez.
Consonancias y disonancias
En la Edad Media, a la cuarta aumentada la llamaban "el diablo en la música".
Sonidos simultáneos: rumbo a los acordes de cuatro notas
Un acorde de cuatro notas se desarma empezando por los extremos, la más grave y la más aguda.
Cantar los acordes
Los acordes también se cantan: nota por nota, en el orden en que están armados.
Armonías consonantes y disonantes
Una canción puede tener una armonía mayormente disonante sin ser disonante entera.
Arpegios
En un arpegio, las notas del acorde suenan una por una, no todas juntas.
Inversiones y estado fundamental
El mismo acorde suena distinto según cuál de sus notas queda abajo.
Cadencias
Una cadencia es el grupo de acordes que le avisa al oído que algo está terminando.
Tonalidad mayor y menor
Una canción en tonalidad menor no es necesariamente triste.
Intervalos disonantes
Los intervalos disonantes cuestan porque no estamos acostumbrados ni a cantarlos ni a escucharlos.
Disonancias dentro de los acordes
Una disonancia también se esconde adentro de un acorde, no solo entre dos notas sueltas.
Acordes disminuidos
El acorde disminuido suena extraño, y por eso genera efectos muy bonitos en la armonía.
Mayores, menores y disminuidos: repaso final
Mayor, menor y disminuido se distinguen por la distancia entre sus notas.
La cadencia plagal
La cadencia del amén no cierra como el "chan-chan" del tango: es la plagal.
El acorde mayor con séptima menor
A la tríada de siempre le agregamos una cuarta nota: la séptima, la de arriba de todo del arpegio.
El cluster: cuatro notas juntas
Cuatro notas pegadas sonando a la vez: se pueden sacar de a una, empezando por la más grave.