Sonidos simultáneos: rumbo a los acordes de cuatro notas
Un acorde de cuatro notas se desarma empezando por los extremos, la más grave y la más aguda.
Cuando cuatro notas suenan al mismo tiempo, el oído no las capta de a una por orden de altura: primero agarra los dos extremos, la nota más grave y la más aguda, y recién después puede ir a buscar lo que hay en el medio. No es cuestión de talento sino de percepción: los sonidos de los bordes siempre se distinguen antes que los del centro, y apoyarse en ese orden es lo que permite desarmar un grupo de notas simultáneas. Un acorde es, justamente, un grupo de tres o más notas que suenan juntas. Hasta ahora en este entrenamiento se trabajó con acordes de tres notas; esta clase es el paso previo a los acordes de cuatro notas, que empiezan a incorporarse de acá en adelante. El ejercicio arranca con una escucha guiada: primero dos notas simultáneas para cantarlas, después dos grupos distintos de tres notas donde hay que identificar la más grave, la más aguda y, mientras se sostienen esas dos, tratar de reconocer o cantar la nota del medio. Le siguen dos grupos de cuatro notas: uno con las notas bien separadas entre sí y otro con las notas muy próximas, que es el más difícil de desarmar. La parte final propone cuatro grupos nuevos, de dos, tres o cuatro notas cada uno, sin aviso previo de cuántas son: hay que anotar en un papel cuántas notas suenan en cada grupo, usando el mismo método, extremos primero y medio después. Entrenar esto sirve para el trabajo real de coro: cuando un director da un acorde de referencia o cuando en el ensayo suenan varias cuerdas a la vez, poder distinguir rápido dónde está el grave, dónde el agudo y qué hay en el medio ayuda a ubicar la propia voz dentro de ese acorde y a afinar en relación con las demás, en lugar de cantar a ciegas.
La clase
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