La cadencia plagal
La cadencia del amén no cierra como el "chan-chan" del tango: es la plagal.
¿Por qué el final de un "amén" suena tan distinto del cierre típico de un tango? Porque son dos cadencias distintas. Una cadencia es la resolución armónica que marca el final de una frase musical, el acorde o los acordes que le dan sentido de cierre. La cadencia plagal es la que va del acorde construido sobre el cuarto grado de la escala al acorde de tónica (el primer grado, la nota que da nombre a la tonalidad). Esa resolución cuarto-primero suena suave, casi solemne, y por eso se la conoce también como "cadencia del amén": aparece con frecuencia al final de música religiosa. Es distinta de la cadencia perfecta o auténtica, la que va del quinto grado a la tónica y que produce mucha más tensión antes de resolver, el clásico "chan-chan" del tango. La clase compara las dos cadencias con ejemplos concretos del Renacimiento: el final del "Ave verum corpus" de William Byrd, donde suena la plagal, y el cierre del madrigal "Il bianco e dolce cigno" de Arcadelt. Después propone un ejercicio de tres audios con tres cadencias grabadas: hay que marcar cuál es plagal, cuál es auténtica y cuál no es ninguna de las dos. No hace falta memorizar nombres de grados ni acordes. Lo que sirve para cantar en un coro es entrenar el oído para distinguir si una frase cierra con firmeza y tensión o se apoya con suavidad, porque esa diferencia cambia cómo hay que frasear y respirar el final de cada sección.
La clase
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