Armonías consonantes y disonantes
Una canción puede tener una armonía mayormente disonante sin ser disonante entera.
Que una canción suene disonante no significa que todos sus acordes lo sean, y que suene consonante tampoco garantiza que esté libre de disonancias. Lo que define el carácter de una obra es el entorno armónico predominante, no la ausencia total de un tipo de sonido. Para entender esto hace falta repasar dos conceptos. Un intervalo es la distancia entre dos notas, ya sea que suenen juntas (superpuestas) o una después de la otra (consecutivas). Ese intervalo puede ser consonante, cuando el resultado suena estable y resuelto, o disonante, cuando genera tensión y pide resolución. Lo mismo pasa con un acorde, que es un grupo de tres o más notas sonando juntas: puede tener un carácter consonante o disonante. Y esa misma lógica se aplica a la armonía completa de una canción, es decir, a todo el recorrido de acordes que la sostiene de principio a fin. Una obra puede ser mayormente consonante y aun así tener algún acorde de tensión, o puede ser mayormente disonante y tener, en algún momento, un acorde perfectamente consonante. Lo que importa es cuál predomina. Suenan cuatro fragmentos de canciones distintas y, para cada uno, hay que decidir si su armonía es mayormente consonante o mayormente disonante. No hay partitura de por medio: se trata de escuchar el clima general que genera cada fragmento y clasificarlo antes de conocer la respuesta. Entrenar esto le sirve al coreuta para dejar de juzgar una canción entera por un acorde suelto que le suena raro. Cuando entendés cuál es el entorno armónico predominante de la obra que estás cantando, entendés por qué tu voz suena como suena en cada pasaje, y podés ubicar mejor tu nota dentro de una armonía tensa sin desconcertarte, o reconocer cuándo un acorde disonante es justamente el que le da color a una pieza mayormente consonante.
La clase
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