Anotá la letra aparte, cantala sintiendo los acentos, escribí el acento sobre la sílaba que le corresponde y contá cuántos pulsos van de un acento al otro: eso te da el compás. Es el método más simple y funciona siempre. En esta clase lo aplicás a canciones que ya venís escuchando en el entrenamiento: "Con mi martillo" está en dos, "Soy un colla chiquitito" cambia de dos a tres en la segunda parte, y "Tengo un osito" está en cuatro.
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