Sonidos largos y cortos
Todo el trabajo rítmico arranca distinguiendo dos cosas nomás: sonidos largos y cortos.
Distinguir un sonido largo de uno corto es la base de todo el trabajo rítmico en el coro: antes de leer figuras o contar tiempos, el oído tiene que reconocer esa diferencia elemental. Un sonido largo dura más tiempo que un sonido corto dentro de una misma serie, y esa relación de duraciones es lo que después se traduce en negras, corcheas y demás figuras musicales cuando hay partitura de por medio. Pero el punto de partida es puramente auditivo, sin necesidad de saber leer música. Suenan series de sonidos largos y cortos, y hay que reconocer, entre tres opciones marcadas como A, B y C en un PDF de ejercicios, cuál de esos grupos es el que efectivamente sonó. Cada serie se toca tres veces seguidas antes de pasar a la siguiente. Después la propuesta se invierte: ya no hay opciones para elegir, sino que hay que tomar papel y lápiz y transcribir lo que se escucha, anotando un punto por cada sonido corto y una raya por cada sonido largo. Si cuesta resolverlo, conviene no mirar las soluciones enseguida y repetir este ejercicio una vez por día durante una semana. Entrenar esto sirve para algo muy concreto en el ensayo de coro: cuando el director marca un ritmo o una voz canta una frase, poder distinguir de oído qué notas se sostienen y cuáles se acortan es lo que permite entrar a tiempo y no depender únicamente de mirar la partitura.
La clase
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