Resolver la sensible en la tónica
La sensible deja al oído esperando: la tónica es la nota que lo relaja.
La sensible es la última nota de una escala mayor o menor, y es la nota más alejada de la tónica (la primera nota de esa escala, la que le da nombre). Por estar tan lejos, genera la máxima tensión posible dentro de la escala: el oído queda pidiendo que algo pase después. Cuando después de la sensible aparece la tónica, esa tensión se afloja: es la resolución sensible-tónica, uno de los movimientos melódicos más básicos de la música tonal. Esta relación también aparece en armonía, no solo en melodía: es parte de la cadencia más conocida, la que popularmente se tararea como "chan-chan". En ese gesto de dos acordes, el primer acorde contiene la sensible y el segundo es la tónica. Por ejemplo, si la tónica es la nota la, el acorde de la sensible resuelve en el acorde donde suena la-la-la. Suenan tres melodías breves, cada una dos veces, y todas terminan justo en la sensible, sin resolver. Tu trabajo es tararear la melodía por dentro y después cantar en voz alta la tónica que le falta, la nota que cierra esa tensión. No hace falta leer partitura: alcanza con reconocer el momento en que el oído queda "colgado" y buscar la nota que lo relaja. Entrenar este oído sirve en el ensayo y en el concierto por igual: te permite anticipar dónde termina una frase antes de que termine, entrar con más seguridad después de un silencio y afinar mejor los finales de frase, que son justamente donde más se nota si un coro resuelve junto o cada uno por su lado.
La clase
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