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Pulso y acento

Clase 3 · Ritmo · Nivel Fácil · 4:55 min · incluye materiales

Un coro suena como un conjunto cuando cada cantante lleva un pulso seguro, no antes.

Hay algo que hacés sin pensarlo cada vez que escuchás música: marcar con el pie. Ese gesto automático es el pulso, la unidad de tiempo que se repite de manera regular y constante en una pieza, como si fuera su latido. Es lo que un director de coro marca con el brazo al dirigir, y lo que necesita sentir cada cantante para que el grupo suene como un conjunto y no como voces sueltas, cada una a su ritmo. Dentro de ese pulso regular hay golpes que se sienten más fuertes que otros: son los acentos. No todos los pulsos pesan igual, y esa alternancia entre pulso fuerte y pulso débil es lo que le da a la música su sensación de avance. El ejercicio parte de un carnavalito conocido, con la letra "Carnavalito de mi querer, toda la rueda venga a bailar". Primero escuchás el fragmento y marcás con el pie, la mano o chasqueando los dedos, sin pensarlo demasiado: eso que te sale solo ya es el pulso. Después, con la letra a la vista, volvés a escuchar y señalás sobre el papel en qué sílabas cae cada toque del pie. Esas marcas son el pulso puesto en palabras. La tercera vuelta agrega la percusión de la grabación como guía: entre esos pulsos que ya marcaste, hay algunos que suenan más remarcados que otros. Volvés a señalar sobre la letra cuáles son esas sílabas más acentuadas. En este carnavalito el patrón es simple: un pulso acentuado, uno sin acentuar, y así se repite. Reconocer esta alternancia sirve en cualquier ensayo: cuando cantás sabiendo dónde cae el pulso y dónde el acento, tu voz se acopla mejor con el resto del coro, porque todos atacan y respiran desde el mismo lugar del tiempo.

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