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Compases simples y compuestos

Clase 14 · Ritmo · Nivel Medio · 4:54 min

El pulso se puede partir en dos sonidos iguales o en tres: ahí nace la subdivisión.

Un pulso no es el sonido más chico que existe: siempre se puede partir en sonidos más cortos, y esa partición se llama subdivisión. Cuando un pulso se subdivide en dos sonidos de igual duración, la subdivisión es simple. Cuando se subdivide en tres sonidos de igual duración, la subdivisión es compuesta. De ahí salen los nombres de los compases: un compás simple es el que nace de una subdivisión en dos, y un compás compuesto es el que nace de una subdivisión en tres. Tanto los compases simples como los compuestos pueden ser binarios o ternarios según cuántos pulsos tengan por compás, pero eso es otra distinción, aparte de si la subdivisión es en dos o en tres. El ejercicio para entrenar el oído es concreto: con una mano marcás el pulso —chasqueando los dedos o golpeando la pierna— y con la otra marcás la subdivisión. Primero se practica sintiendo la diferencia entre subdividir en dos y subdividir en tres sonidos parejos. Después esa misma escucha se aplica a canciones reales: hay que marcar el pulso de "Vivo solo en mi ranchito" y de "Algarrobo, algarrobal" y, sintiendo cuántos sonidos entran en cada pulso, decidir si cada una está en compás simple o compuesto. Reconocer esto de oído sirve para algo muy práctico en el ensayo: cuando una obra cambia de compás o tiene un ritmo que "no cierra" a primera escucha, el problema casi siempre es que el pulso se está subdividiendo distinto de lo que vos esperás. Si podés distinguir rápido si la base es de dos o de tres, entrás con más seguridad en los pasajes rítmicamente complicados y dejás de depender de copiar al de al lado para saber dónde cae cada nota.

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