Reconocimiento de esquemas rítmicos
El ojo reconoce un ritmo en la partitura por su forma, sin necesidad de leer música.
Un esquema rítmico es la organización de sonidos largos y cortos en el tiempo, independiente de la melodía o la afinación. Podés reconocer uno en una partitura sin saber leer música, apoyándote solo en la forma visual que dejan las figuras sobre el papel: un grupo de notas cortas juntas se ve distinto a una nota larga sola, y esa diferencia de forma es detectable a simple vista, sin necesidad de saber qué significa cada símbolo. Esto importa porque la mayoría de las personas que cantan en un coro no leen música con fluidez, y sin embargo tienen una partitura delante en cada ensayo. El desafío no es aprender lenguaje musical de cero, sino entender que existe algo parecido a lo que en percepción se llama Gestalt: la capacidad de reconocer una totalidad por su forma general, aunque no se comprenda cada parte por separado. Aplicado a una partitura, significa que el ojo puede identificar un patrón rítmico ya escuchado, solo por cómo se agrupan las figuras en el pentagrama. Suenan seis esquemas rítmicos distintos, marcados con palmas. Primero se presentan uno por uno: se escucha el patrón y se repite con la mano, sin mirar la partitura, hasta pasar por los seis en orden. Después cambia la consigna: se tocan tres de esos seis ritmos, cada uno repetido dos veces, y hay que señalar en el PDF cuál de los seis esquemas corresponde a cada uno, guiándose únicamente por la forma que tiene escrita. Practicar esto sirve para perder el miedo a la partitura en el ensayo de coro. Cuando el director marca una entrada o corrige un pasaje señalando el papel, poder ubicar visualmente un patrón rítmico ya conocido —aunque no sepas nombrar las figuras ni sus valores— te permite seguir la partitura con más soltura y depender menos de mirar de reojo a quien canta al lado.
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