La sensible
La sensible es la nota que pide resolver: te deja esperando la que sigue.
Hay una nota que no se aguanta a sí misma: pide, casi con urgencia, resolver en otra. Se llama sensible, y es la última nota de una escala mayor o menor. Una escala es la sucesión ordenada de notas que va de una nota a su octava (la misma nota, más aguda o más grave). Cuando cantás la sensible, el oído la siente inestable, como colgada en el aire, y espera que se resuelva en la tónica, que es la primera nota de esa escala y funciona como el punto de reposo, el lugar donde todo se asienta. Ese vínculo entre sensible y tónica es un caso puntual de un fenómeno más general: hay notas que generan tensión y notas que generan reposo, y la música se mueve constantemente entre esos dos estados. Reconocer ese movimiento a simple oído es lo que entrena esta clase. El primer ejercicio consiste en escuchar melodías que terminan justo en la sensible, sin cerrar: vos tenés que cantar la tónica que falta, la nota que resuelve esa tensión. El segundo ejercicio sube la exigencia: se tocan cinco melodías seguidas y hay que anotar, melodía por melodía, cuáles resuelven en la tónica y cuáles se quedan en el aire, sin resolver. Distinguir esto te sirve en el ensayo cuando tu voz tiene que sostener una nota de tensión sin bajarla antes de tiempo, o cuando necesitás anticipar el oído hacia dónde va la frase antes de que la partitura te lo confirme.
La clase
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